La Palabra Cibernética por Ayaibex Montas

Estamos en el umbral de una nueva era. Presentimos que algo está cambiando, pero aún no somos capaces de ver su magnitud; es como si estuviéramos a bordo del Titanic, faltan 5 horas para que el barco se vaya a pique y la tripulación impávida escucha la orquesta tocar. Se trata de la computadora, pero no sólo de la computadora más bien es una revolución biológica, pero no sólo la revolución biológica. Se trata del cambio en las formas de energía. Estamos en plena transición desde una sociedad industrial, que lleva más de un siglo en nuestros hábitos, ideas y genes, a una sociedad del conocimiento o era cibernética. El modo de concebir la economía y el trabajo es un aspecto. Desde ya el bien más preciado es la información. El hombre más rico del mundo ha creado una empresa que no vende nada tangible; la Microsoft traspasa software (conocimiento en cápsulas).


La distribución y promoción de productos empieza a ser atendida electrónicamente, superando barreras espaciales y temporales que hasta el surgimiento de la Internet parecían imposibles de superar. Desde Canadá Derrick de Kerckhobe, discípulo de McLuhan plantea “el internet es el siguiente paso en la evolución humana”. Hace años la ONU decretó “Quien no sepa manejar una computadora para el siglo XXI será considerado un analfabeto “En este sentido, uno de los cambios más polémicos es el alfabeto de caracteres que se utiliza en la cibernética. Los seguidores de la llamada aldea global sostienen que la sociedad cambiara su forma de organización política, cultural, económica y mental. Como lo hicieron los griegos con la llegada del alfabeto. Personajes como Mario Vargas Llosa teme que la computadora sustituya al formato tradicional de las palabras, relegándolo a un grupo de especializados y marginados seres. Es cierto que paulatinamente lo binario sustituye a lo análogo, es decir, el conocimiento asociativo prepondera en vez del conocimiento lineal. Pero esto es sólo una de las caras de la era cibernética basada en el poder de la tecnología. Hay que hundirse en el pasado reciente para ver el inicio de esta historia.

En el 1969 el Departamento de Defensa de los Estados Unidos ideó un sistema que interconectara a los distintos centros de investigación universitarios y militares a fin de que compartieran información a gran velocidad; esta red fue denominada Arpanet; para 1971 la red Arpanet, medio científica, medio militar, tenía 10 centros enlazados. En 1972 nació el Telnet; para junio de ese mismo año se envió el primer mensaje electrónico utilizando el símbolo de la arroba @. En la actualidad, El correo electrónico ha redimensionado el género epistolar. Por otro lado, en 1979 nacen los grupos de noticias USENET, las populares “news”, donde el lector se convierte en interlocutor. En la década del 80 se registra el nacimiento del foro planetario IRC (Internet Relay Chat) para conversar en la red en tiempo real. Y por fin, en 1990 nace, como aportación suiza, el sistema de hiperenlaces de la World Wide Web (WWW), que junto al TCP/IP y el correo electrónico, significarían el gran impulso de Internet. Sin duda, las vías para acceder a la información han cambiado. Ahora se incorporan a la sociedad nuevos tipos de lecturas “interactivas”. Así como se observan grandezas se observan miserias. Como no hay leyes en el llamado “Gobierno Verde”, la red es escenario de estafas millonarias. La red ha traído la pederastia y la pornografía infantil al alcance de una tecla. La presencia de grupos fanáticos o terroristas. Por último, En la década del 80 empezó el primer ataque de virus que, a su vez, generó un nuevo grupo de delincuentes: “hackers” o piratas de la información. Y en el ámbito social, se cuenta la histeria colectiva ante una catástrofe imaginaria: Y2K o efecto 2000.Estamos en plena transición hacia otro modelo social, económico, político, cultural y, posiblemente vital. En el ámbito económico empresas trasnacionales como Hewlett Packard, Apple y Microsoft acumulan mercados a base de fuertes inversiones en marketing, a su vez, anticipan como será el trabajador del nuevo milenio; este será como una pequeña empresa que comercializa su talento y conocimiento. La novedad es que cada vez desarrolla menos acciones mecánicas. Ello genera una fractura social; una sociedad estamental de dos clases: los que tienen conocimientos y los que solo sirven para labores automáticas.

El siglo XXI pudiera ser el de la biotecnología. La ciencia abre caminos desconocidos. El uso de nuevas drogas que modifican el comportamiento y motivación de los individuos, el cierre del mapa genético o los aun insospechados efectos del Internet nos acercan a un futuro que ya es presente. Un Recorrido Por el lenguaje hasta un alfabeto binario Parece ser el tiempo de la lectura, pensamiento y conocimiento asociativo en vez del lineal.

Para los platonistas “comprender es recordar”. En términos racionales existen ciertas estructuras en el cerebro que se transmiten hereditariamente, estructuras repartidas en diversos registros uno de los cuales es el aritmético. El nivel de inteligencia del homo sapiens no ha sido superado por ninguna otra especie. Pero la humanidad ha creado una inteligencia artificial vertida en la cibernética, que nos remite a la idea de lo que comúnmente llamamos informática o computación. En este terreno el cerebro delega parcelas de trabajo. un sujeto crea símbolos que serán transmitidos desde una computadora, para lo cual son convertidos en señales binarias, deconstruyendose en códigos que, a su vez, vuelven a pasar por el proceso original y se reconstruyen en un mensaje, por medio de un canal es transmitido por señales para iniciar un proceso de ordenamiento que deriva en lenguaje

 Estas computadoras se alimentan de un lenguaje matemático binario asociativo. Paulatinamente lo binario sustituye a lo análogo. Comenzando por la estructuración y la gramática, el trabajo de escribir correctamente se realiza cada vez menos en nuestras cabezas, y más enfrente de ellas. Las computadoras están haciendo el trabajo humano. El escritor en su proceso creativo se encuentra cada día más alejado de la máquina de escribir, como lo hizo antes del tintero, lo hace ahora con el procesador de palabras. La diversidad de fuentes y modos en que se nos da la información binaria crece en forma abrumadora El mundo editorial está viviendo su tercera revolución. La primera se forja con el paso de la cultura oral a la escrita. El nacimiento de la imprenta de Gutenberg, en el siglo XV, trajo la segunda. Y la tercera está irrumpiendo ya. El proceso letrado y editorial descansa sobre las nuevas tecnologías; Desde el diseñador de libros que encuentra en las nuevas técnicas, herramientas que le brindan mayor rendimiento de costo y tiempo.

Pocos creen que el formato tradicional desaparezca, pero varios nuevos soportes conviven ya con él: CD-ROM, el DVD y el libro electrónico -cuya primera aparición se registra en 1998.

La actualización de obras de referencia, como enciclopedias, encuentra en los discos ópticos y en la red un valor añadido importante y es que el formato digital permite la actualización continua a un bajo costo. Mientras las grandes editoriales intentan avanzar en este mercado, en España, Planeta sacó la primera enciclopedia en lengua española (DVD). Aunque no todos los contenidos aceptan todos los soportes, este es el caso de las novelas que, hoy por hoy, se sigue imprimiendo en el tradicional formato. El problema reside en que, al cambiar el formato, se atentase contra el contenido.

Remontarse en la historia del continente podría ilustrar:

Llega la primera imprenta en 1539, tomando como residencia a México; desde allí se esparce por toda América. Tras casi 500 años de imperio tipográfico, a mediados del siglo XX, surgen las nuevas técnicas de fotocomposición. Entre tanto, la computación y las computadoras (intencionalmente denominadas como ordenadores en el idioma español) ya habían iniciado su marcha. Para algunos, la computadora se trata de una proyección más allá de nuestras mentes, de las rutinas y hábitos que hemos desarrollado aprendiendo a leer y escribir. Estos propugnan que para el buen uso de las psicotecnologías o tecnologías de la inteligencia hay que romper hábitos mentales y sustituirlos por otros. Entonces el diccionario empieza a engordar con nuevos significantes de la realidad: sicotecnologias, procesadores de palabras, scanner, impresoras láser, hipertexto y cibernética. De todas estas nuevas palabras paridas en el siglo XX, la lupa se acerca sobre la que comúnmente ha sido llamada cibernética: Ella nos remite a la idea de lo que, comúnmente llamamos, ciencia de la informática. No obstante, su etimología cubre territorios más amplios, se origina en Grecia con la palabra “Kibernees” que significa “gobernador o timonel “La llamada palabra cibernética es, en el fondo, una consecuencia inevitable de la palabra y, a su vez, una hermana del libro. ¿Acaso no es una de las mayores aspiraciones de la palabra ser subversión y superación de sí misma? La palabra cibernética evidencia el hecho de que la palabra como tal es la búsqueda de sistematizar un orden en la tierra.

Palabra Versus Formato 

Cabría preguntarse ahora “¿Dónde está la sabiduría que perdimos con la información, donde la información que perdimos con el conocimiento? “Estas preguntas necesitan respuestas actuales y futuras. No existe sociedad humana que desconozca la palabra. Es una ancestral necesidad del hombre de imponer formas de orden. Lo que han cambiado no son las palabras sino los formatos.

Las piedras, hojas de cáñamo, papiros y libros han sido escenarios de rebeliones incluso, han llegado a levantarse en contra de sus propias fronteras; desde la palabra dominada por el monje, pasando por los libros quemados en la inquisición, los pergaminos olvidados en el tiempo hasta los libros de medicina prohibidos en los Estados Unidos por los que estaban en contra de la legalización del aborto.

Desde un pasado no muy lejano McLuhan pertenece al bando donde se apoya ciegamente el cambio de formato propugnando un conocimiento condensado: “el medio es el mensaje”. Hay quienes, ante el surgimiento de nuevos formatos digitales como el papel electrónico, dicen “asesinaran al libro, tradicional formato y refugio de palabras”. Pero los más ávidos intelectuales gritan “la forma no es el fondo, el medio no es el mensaje”. Si entramos en la máquina del tiempo veremos que la palabra escrita ordena al mundo siglos antes de la era cristiana. Y siguiendo el viaje, caemos a la habitación de Gutenberg (siglo XV) quien compila y publica una edición de la Biblia que se impuso por sobre todas las precedentes, por su belleza. Toda cultura sobre el planeta tiene su fundamento en la capacidad expresiva y comunicativa del lenguaje.

Tomando en cuenta que hace 4500 millones de años surge la raza humana sobre la tierra, encontrándose con el estado natural en caos. El ser humano fue imponiendo su propio orden y para alcanzarlo necesito de mecanismos de retroalimentación y control; el uso del logos y la razón tuvo su consecuencia en el nacimiento del lenguaje.

Si recordáramos que antes de la era cristiana hubo varias construcciones lingüísticas como, por ejemplo, la escritura cuneiforme, los jeroglíficos y las runas indoeuropeas que inician desde la Edad de Bronce. El alfabeto rúnico vikingo se espacio transformándose a medida que se incorporaba entre pueblos ítalos, germanos, griegos, escandinavos, yugoslavos y británicos. Cambio el formato mas no el símbolo, mientras los germanos utilizaban pictóricos, los ítalos usaban gráficos. Las runas viajaron de cultura a cultura, llevadas de la mano de guerreros, más tarde por misioneros anglosajones quienes lograron unificar un alfabeto común denominado “Futhark” (que constituyen los seis primeros glyphos o letras”). De 24 originales aumenta a 33 letras. Es conocido como el primer alfabeto masificado. En nuestros días la letra Opila es conocida como la vocal O.4500 millones de años más tarde, en el devenir del siglo XX, la humanidad ha tomado consciencia de su personaje dentro del escenario cibernético, donde la transmisión de la información ya no descansa sobre los hombros de los guerreros ni de los misioneros, sino en fibras ópticas (hundidas en la profundidad de los mares) y en satélites que orbitan en el espacio. Pareciera que lo virtual como la WWW comenzara a hacerse real. La diferencia entre el Internet y el alfabeto es que este último tardos siglos en último griego se creó en el siglo VII antes de Cristo y, tras cinco siglos, solo un 30%del pueblo lo conocía. Hasta la segunda Guerra Mundial, en Europa había un 25% de analfabetos. En cambio, a menos de 30 años de la computadora personal, un 40% de los estadounidenses, la utiliza. Al ver estas cifras es innegable pensar que Internet tendrá un efecto de primera magnitud comparable al del lenguaje escrito. Todo esto implica un giro en la lógica, razón y forma del pensar, que hasta el siglo XX se caracterizó por un pensamiento lineal; ahora desplazado por un conocimiento asociativo. La primera fase de la cultura audiovisual, el teléfono, radio, cine y televisión se funden en la red de redes, Internet; esto implica, cuan fugaces pueden ser las relaciones con la cultura. Pero de toda esta sociedad del conocimiento en ciernes hay que tener bien claro que los medios no se comen los unos a los otros, se complementan; seguramente el libro convivirá con los CD-ROM, así como el periódico y las revistas con las páginas Web, en una nutritiva simbiosis, como lo han sabido hacer los discos compactos con la música.

La pregunta, aun pasen cinco siglos, seguirá siendo la misma “el ser humano”. Los propósitos no siempre miran las consecuencias.

SIGLO XXI

Estamos conectados con todo el mundo. Pero esa mayor difusión de la información, que está haciendo desaparecer los viejos límites de tiempo y espacio, contrasta con un hecho innegable: el verdadero conocimiento sigue siendo un bien escaso. “Cada sistema trae consigo la semilla de su propia destrucción” estas celebres palabras de Karl Marx son en sustancia el slogan utilizado por economistas, sociólogos, ingenieros de computadoras, profesores, quienes hace alrededor de 19 años le sacaron una radiografía a la civilización llegando a la triste conclusión “los movimientos sociales y políticos están obsoletos y la civilización occidental va rumbo al fracaso sino revolucionamos nuestro pensamiento”. Una mirada al futuro inmediato donde la inteligencia artificial, así como la ingeniería genética, nanotecnología y las redes del internet, serán algunos de los principios que regirán a los humanos del milenio. Este futurismo, aunque no sea masivo no deja ser cierto. Hay quienes opinan que, en el siglo XXI, la materia prima es “la información”; del otro lado, los más avezados plantean “no, la información no es el nuevo oro de los humanos, ahora y en lo adelante será la atención”. Esta última opinión se contextualiza en el internet un mercado que parece no tener límites. Sin embargo, en Latinoamérica la contraparte social, es decir, la educación parece anclada en el pasado ¿Que será de nuestro futuro si la población no se prepara antes de que entremos de lleno a un siglo dominado por la tecnología y el conocimiento a distancia? Es el orden instaurado lo que propicia nuevas formas del caos que han de exigir nuevas tomas de poder y reacomodos en los mecanismos de control. La especialización fue el principio de la sociedad agrícola; la estandarización el principio de la sociedad industrial, mientras que el de la sociedad del conocimiento tiene varias opciones: la aceleración, atención y simbolización.

De acuerdo a Peirce símbolo es “un signo fundado sobre una convención altamente socializada, más allá de su carácter analógico semejante al objeto modelo” mientras desde Italia Umberto Eco plantea “el signo icónico no mantiene ninguna vinculación natural con el objeto y sólo es posible pensar en una correlación de tipo convencional”. Traducido a un lenguaje llano el signo y el referente son dos cosas separadas que se interconectan si el sujeto así lo desea “las analogías no se dan naturalmente, sino que son condiciones necesarias para realizar trasformaciones icónicas. Es el término medio el que funda la relación analógica”, es el sujeto y no la semejanza física que en si tengan, por ejemplo, un palo con respecto a un caballo lo que hace el que un niño monta al palo cual si fuera un caballo. Entonces la realidad circundante se convierte de objetiva a subjetiva donde Nos encontramos en la mitad del camino de la semiótica y apenas, en sus inicios en los signos y símbolos de la cultura audiovisual. La computadora trabaja con 3 dimensiones (3 referentes): la figura se inserta en el la memoria (input), en sus partes básicas relativas a las coordenadas (alto/bajo, derecha/izquierda, frente/fondo) y, de acuerdo con las órdenes recibidas extrae (output) todas las “intercalaciones” entre una figura de una coordenada y otra, dando así la ilusión del movimiento. Estas imágenes se hacen visibles, primero por medio de rayos catódicos (tv.) y segundo, estimulando el rayo de luz con impulsos eléctricos (0101) muy rápidos. Charles Darwin buscaba, al igual que Marx, una sola e irreductible unidad, el primero en lo biológico y el segundo en lo económico.

Para ello las dos celebres figuras se valieron de la ciencia newtoniana que plantea “la materia puede verse como un agente físico”; esto trajo modelos cerrados, deterministas y reduccionistas, para sociedades abiertas. Se estima que la ciencia contemporánea todavía lleva consigo el bagaje filosófico del siglo XVII. Reconocer las actitudes arraigadas en la mayoría de los científicos y en la cultura occidental es pertinente. Puesto que todo es relativo y la tecnología parece conducir el sistema pero en si misma se ve continuamente moldeada por las otras fuerzas, para Toffler existe una relación de retroalimentación (feedback) entre la familia y el sistema económico siendo el feedback del primer organismo social más retrasada que el del sector macro (economía).Lo que crea tensiones son los retrasos que sufren en el proceso de adaptación las esferas sociales: la de los negocios a gran escala, está cambiando muy deprisa; la esfera de las escuelas y de los gobiernos está cambiando muy despacio. Los índices diferentes de cambios (algunos de ellos acelerados como el de los medios de comunicación) están desincronizados, lo que se traduce en un retraso cultural. La premisa que sustenta este futurista reza “cuando una esfera cambia es probable que el resto deba adaptarse” esto se aplica en cualquier civilización y en cualquier país. En Latinoamérica la realidad cuenta que hasta que no se desarrolle el estado, la población seguirá teniendo un pensamiento subdesarrollado.

Para ser francos una familia campesina aun no es capaz de vislumbrar en la computadora la solución inmediata a sus problemas. Un niño latinoamericano de escasos recursos no es capaz de entender el lenguaje computarizado cuando sus necesidades básicas no están cubiertas. En un país donde la tuberculosis este a la orden del día tendrían que pasar 15 o 20 años para que se reemplacen las necesidades. Nuestros niños van a la escuela y sus padres son analfabetos. Parte de nuestra cultura está conformada por un 35% de la población no sabe nada de lo que lee y el otro 75% puede descifrar signos, pero no entiende lo que lee. Un ojo clínico sabrá que la educación es de primer orden en los países subdesarrollados para que a la población no le suceda lo de siempre quedar amarrados con cadenas de deuda externa o estancados en trabajos mecánicos. La opinión de Harvard “En occidente tenemos una cultura de la categorización”; un grupo de lingüistas afirmo recientemente que el déficit educativo en esta parte del mundo se debía a que en el proceso de aprendizaje se hizo mayor énfasis en nombre, sustantivo y adjetivo, o sea, categorización que, en el concepto, es decir, la relación entre hombre y su realidad. “Soy yo y mi circunstancia” decía Ortega y Gasset, si no se entrena a la gente en los conceptos entonces el aprendizaje será mecánico y no memorizado. En otras palabras, si no sabes el fondo de vale la forma. Esta máxima se aplica a cada uno de nosotros frente a un siglo XXI dominado por el Internet, la tecnología, la educación a distancia y la genética. La historia continúa dando lecciones: la dinámica social y tecnológica en procura de un nuevo orden genera, a su vez, formas inéditas del caos. El desarrollo se logra cuando se invierte por igual en todos los sectores.

“Si no sabes el fondo de poco vale la forma”

Hay que tratar de soportar un punto de vista globalizado. McLuhan solía decir que antes de que los medios de comunicación arropen cualquier sociedad se hace imprescindible que la población sepa manejar dichos medios. Hace años La ONU decreto “quien no sepa manejar una computadora para el siglo XXI será considerado un analfabeto”. “La realidad es solo una construcción del espíritu humano”, La cotidianidad del mundo globalizado nos hace experimentar nuevos escenarios en donde la civilización va modificando sus intereses, objetivos y necesidades Es el tiempo del conocimiento asociativo y no del lineal. Hasta que en el sector educación esta verdad se clave hasta entonces Latinoamérica seguirá siendo engranaje en vez de maquinaria. 


Santo Domingo, República Dominicana  2000